Dioses y Hombres de Huarochiri

AVILA, Francisco de 1598/1987 Ritos y tradiciones de Huarochiri del siglo XVII 
 (Dioses y Hombres de Huarochiri)

Taylor, Gerald, ed.

Lima: Instituto de Estudios Peruanos/Instituto Frances de Estudios Andinos.


041 001 Introduccion 

Si en los tiempos antiguos, los antepasados de los hombres llamados indios hubieran conocido la escritura, entonces todas sus tradiciones no se habrian ido perdiendo, como ha ocurrido hasta ahora.

041 002 Más bien se habrian conservado como se conservan las tradiciones y (el recuerdo de) la valentia antigua de los huiracochas que aun hoy son visibles.
041 003 Pero como es asi, y hasta ahora no se las ha puesto por escrito, voy a relatar aquí las tradiciones de los antiguos hombres de Huarochirí, todos protegidos por el mismo padre, la fe que observan y las costumbres que siguen hasta nuestros dias.
043 004 Enseguida, en cada comunidad serán transcritas las tradiciones que se conservan desde su origen.

045 001 Capitulo 1

045 001 /Dicen que/ en los tiempos muy antiguos había unos huacas llamados Yananamca y Tutanamca.
045 002 A estos, en una época posterior, los venció otro huaca llamado Huallallo Carhuincho.
045 003 Después de haberlos vencido, era Huallallo quien animaba a los hombres a los cuales no consentía que engendrasen más de dos hijos.
045 004 Uno se lo comía.
047 005 El otro --el preferido-- era criado por los padres.
047 006 En aquella época, los hombres resucitaban sólo cinco dias despues de morir 
 047 007 y los cultivos también maduraban solo cinco dias después de haber sido sembrados.
047 008 Todas estas comunidades estaban pobladas por yuncas.
047 009 Los hombres proliferaban tanto que, (faltándoles espacio para sus sembradíos), vivían en gran estrechez. (Fue así como subieron a los cerros donde,) para hacer sus chacras, solo escarbaban y raspaban las crestas y laderas.
047 010 /Dicen que,/ aun hoy, se ven estas chacras, grandes y pequeñas, sobre todos los cerros.
047 011 En aquel tiempo, los pájaros eran todos muy hermosos, los loros y los caquis deslumbrantes de amarillo y rojo.
049 012 Cuando más tarde apareció otro huaca llamado Pariacaca, esos pájaros fueron expulsados, junto con todas las demás obras de Huallallo Carhuincho hacia la region de los antis.
049 013 Narraremos más adelante la lucha que hubo entre estos dos y el origen de Pariacaca.
049 014 Había también otro huaca que se llamaba Cuniraya.
049 015 No sabemos muy bien si este existía antes o después de Huallallo y de Pariacaca.
051 016 Sin embargo, /sabemos que/ su culto está estrechamente asociado con el de Huiracocha,
051 017 ya que los hombres, cuando adoraban a Cuniraya, le dirigían el rezo siguiente: "Cuniraya Huiracocha, animador de la tierra y del hombre, todas las cosas son tuyas; tuyas son las chacras, tuyos son los hombres".
051 018 En los tiempos muy antiguos, antes de empezar cualquier tarea difícil, los hombres de antaño arrojaban su coca al suelo y, sin ver a Huiracocha, rezaban asi: "Haz que me acuerde de como realizar esta tarea y que sea hábil en su ejecución, oh Cuniraya Huiracocha".
051 019 Especialmente los tejedores de ropa fina, cuando tenían que tejer algo muy dificil, lo adoraban y lo invocaban.
051 020 Por eso, primero vamos a escribir sobre Cuniraya y después sobre Pariacaca.


053 001 Capitulo 2

053 001 Una tradición sobre Cuniraya Huiracocha.
053 002 /Dicen que/ en los tiempos muy antiguos, Cuniraya Huiracocha, convertido en hombre muy pobre, andaba paseando con su capa y su cusma hechas harapos.
053 003 Sin reconocerlo, algunos hombres lo trataban de mendigo piojoso.
053 004 Ahora bien, este hombre animaba a todas las comunidades.
053 005 Con su sola palabra preparaba el terreno para las chacras y consolidaba los andenes.
053 006 Con nada más que arrojar una flor de cañaveral llamado pupuna abría una acequia desde su fuente.
055 007 Así realizando toda clase de hazañas andaba humillando a los demás huacas locales con su saber.
055 008 Había una vez una mujer llamada Cahuillaca que también era huaca.
055 009 Esta Cahuillaca era todavía doncella.
055 010 Como era muy hermosa todos los huacas y huillcas deseaban acostarse con ella.
055 011 Pero ella siempre los rechazaba.
055 012 Sucedió que esta mujer, que nunca se había dejado tocar por un hombre, estaba tejiendo debajo de un lucumo.
055 013 Cuniraya, gracias a su astucia, se convirtió en pájaro y subió al árbol.
055 014 Como había allí una lucuma madura, introdujo su semen en ella y la hizo caer cerca de la mujer.
055 015 Ella, muy contenta, se la trago.
055 016 Así quedo preñada sin que ningún hombre hubiera llegado hasta ella.
057 017 Nueve meses más tarde, como suelen hacer las mujeres, Cahuillaca también dio a luz, aunque fuese todavía doncella.
057 018 Durante un año más o menos, crio sola a su hijo, amamantándolo. Siempre se preguntaba de quien podía ser hijo.
057 019 Al cumplirse el ano el niño ya andaba a gatas hizo llamar a todos los huacas y los huillcas a fin de saber quién era el padre.
057 020 Cuando oyeron el mensaje, todos los huacas se regocijaron mucho y acudieron vestidos con su ropa más fina, cada uno convencido de ser el que Cahuillaca iba a amar.
057 021 Esta reunión tuvo lugar en Anchicocha.
057 022 Cuando llegaron al lugar donde residía esa mujer, todas los huacas y los
huillcas se sentaron; entonces ella les hablo: "¡Miradlo! varones, señores, ¡reconoced a este niño! ¿Quién de vosotros es el padre?". Y a cada uno le pregunto si había sido él.
059 023 Pero ninguno dijo que era su hijo.
059 024 Cuniraya Huiracocha --como suelen hacer los muy pobres--se había sentado a un lado; despreciándolo, Cahuillaca no le pregunto a él, pues le parecía imposible que su hijo hubiera podido ser engendrado por aquel hombre pobre, habiendo tantos varones hermosos presentes.
059 025 Como nadie admitía que el niño era su hijo, le dijo a este que fuera el mismo a reconocer a su padre; antes, les explico a los huacas que, si el padre estaba presente, su hijo se le subiría encima. 
059 026 El niño anduvo a gatas de un lado a otro de la asamblea pero no se subió encima de ninguno hasta llegar al lugar donde estaba sentado su padre.
059 027 Enseguida, muy alegre, se trepo por sus piernas.
059 028 Cuando su madre lo vio, muy encolerizada, grito: "Ay de mi! ¿Cómo habría podido yo dar a luz el hijo de un hombre tan miserable?" y, con estas palabras, cargando a su hijito, se dirigió hacia el mar.
061 029 Entonces Cuniraya Huiracocha dijo: "¡Ahora si me va a amar!" y se vistió con un traje de oro y empezó a seguirla; al verlo todos los huacas locales se asustaron mucho. "Hermana Cahuillaca" la llamo, "mira aquí! Ahora soy muy hermoso" y se enderezo iluminando la tierra.
061 030 Pero Cahuillaca no volvió el rostro hacia él; se dirigió hacia el mar con la intención de desaparecer para siempre por haber dado a luz el hijo de un hombre tan horrible y sarnoso; llego al sitio donde, en efecto, todavía se encuentran dos piedras semejantes a seres humanos, en Pachacamac mar adentro.
061 031 Al momento mismo en que llego allí, se transformo en piedra.
061 032 Como creía que Cahuillaca iba a verlo, que iba a mirarlo, Cuniraya
Huiracocha la seguía a distancia gritándole y llamándola continuamente.
061 033 Entonces se encontró con un cóndor.
063 034 "Hermano, ¿dónde te encontraste con esa mujer?" le preguntó. "Aquí cerca esta, ya casi la vas a alcanzar" respondió el cóndor. Entonces, Curinaya le dijo: "Siempre vivirás alimentándote con todos los animales de la puna; cuando mueran, ya sean huanacos, vicuñas o cualquier otro animal, tu solo te los comerás; y, si alguien te mata, el también morirá a su vez".
063 035 Enseguida se encontró con una zorrina.
063 036 "Hermana" le preguntó, ¿dónde te encontraste con esa mujer?" Ella le respondió: "Ya no la alcanzaras; ya está muy lejos". "Por lo que me has contado, no caminaras de día sino de noche, odiada por los hombres y apestando horriblemente".
Así la maldijo, con mucho odio.
063 037 Enseguida se encontró con un puma.
065 038 Este le dijo: "Ella todavía anda por aquí; ya te estás acercando". "Serás muy querido" le prometió Cuniraya, "y las llamas, sobre todo las llamas del hombre culpable, te las comerás tu; y, si alguien te mata, primero te hará bailar en una gran fiesta, poniéndote sobre la cabeza; todos los años te sacara y, después de haberte sacrificado una llama, te hará bailar".
065 039 Enseguida se encontró con un zorro.
065 040 El zorro le dijo que ella ya iba lejos y que no iba a alcanzarla. Entonces le dijo Cuniraya: "Aunque andes a distancia, los hombres llenos de odio, te trataran de zorro malvado y desgraciado; cuando te maten, te botaran a ti y tu piel como a algo sin valor".
065 041 Fue así también como se encontró con un halcón.
067 042 Cuando el halcón le aseguró que Cahuillaca andaba todavía muy cerca y que ya casi la iba a alcanzar, Cuniraya le prometió: "Tendrás mucha suerte; y cuando comas, primero almorzarás, y después otros pájaros; el hombre que te mate, llorará tu muerte sacrificándote una llama y bailará poniéndote sobre su cabeza para que resplandezcas allí".
067 043 Enseguida se encontró con unos loros.
067 044 Los loros le dijeron que Cahuillaca iba muy lejos y que ya no iba a alcanzarla. "Andaréis gritando muy fuerte y, cuando escuchen vuestro grito, y sepan que tenéis la intención de destruir sus cultivos, sin tardar los hombres os ahuyentaran y así habréis de vivir con mucho sufrimiento, odiados por ellos". 
067 045 Así, cada vez que se encontraba con alguien que le diera buenas noticias, le establecía un porvenir dichoso y seguía su camino.
067 046 Pero si alguien le daba malas noticias, lleno de odio le maldecía.
067 047 De esta forma llego hasta la orilla del mar; desde allí, regreso hacia Pachacamac.
069 048 Llegó al sitio donde se encontraban dos hijas de Pachacamac bajo la custodia de una serpiente.
069 049 Poco antes, la madre de las dos jóvenes había entrado en el mar para visitar a Cahuillaca. Se llamaba Urpayhuachac.
069 050 Aprovechando su ausencia, Cuniraya Huiracocha violo a la hija mayor.
069 051 Cuando quiso hacer lo mismo a la otra, esta se transformó en paloma y alzó el vuelo.
069 052 Por eso su madre se llamaba Urpayhuachac (la que pare palomas)
069 053 En aquella época, no había ni un solo pez en el mar.
071 054 Solo Urpayhuachac los criaba en un pequeño estanque dentro de su casa.
071 055 Cuniraya, encolerizado porque Urpayhuachac había ido a visitar a Cahuillaca, los arrojó a todos al mar.
071 056 Por esto, ahora el mar también está lleno de peces.
071 057 Después, Cuniraya Huiracocha huyó hacia la orilla del mar.
071 058 Cuando sus hijas le contaron cómo Cuniraya las había violado, Urpayhuachac, furiosa, lo persiguió.
071 059 Llamándolo continuamente fue siguiéndolo. Entonces, Cuniraya aceptó esperarla.
071 060 "Sólo quiero quitarte las pulgas, Cuni", le dijo y empezó a espulgarlo.
071 061 Al mismo tiempo, hizo crecer una gran pena para que le cayera encima.
073 062 Pero Cuniraya, gracias a su astucia, pudo adivinar su intención y, diciéndole que quería retirarse unos momentos para defecar, huyó de nuevo hacia estas tierras.
073 063 Entonces anduvo mucho tiempo por estos parajes engañando a numerosos huacas locales y hombres.



075 001 Capítulo 3

075 001 Aquí vamos a volver a lo que se contaba sobre los hombres muy antiguos.
075 002 He aquí este relato.
075 003 /Se dice que/ en los tiempos antiguos, este mundo estaba por acabarse.
075 004 Entonces, una llama, sabiendo que el mar iba a desbordar, no comía y se lamentaba como si sufriera mucho aunque su dueño la hacía pastar en un lugar donde la hierba era muy buena.
075 005 Entonces, el dueño, muy enojado, le arrojó la tusa del choclo que estaba comiendo y le dijo: "¡Come, perro! Hay tanta hierba aquí donde te he puesto a pastar".
075 006 Entonces, la llama se puso a hablar como un ser humano. "¡Imbécil! ¿Dónde está tu juicio? Dentro de cinco días, el mar va a desbordar; entonces, el mundo entero se va a acabar" le dijo.
077 007 El hombre se espantó. "¿Qué será de nosotros? ¿A dónde iremos a salvarnos?" dijo. La llama respondió: "Vamos al cerro de Huillcacoto; allí nos salvaremos. Lleva suficiente comida para cinco días".
077 008 Entonces, sin tardar el hombre se fue llevando él mismo la llama y su carga.
077 009 Cuando llegó al cerro de Huillcacoto, todos los animales, el puma, el zorro, el huanaco, el cóndor, todos los animales sin excepción, ya lo habían ocupado.
077 010 Tan pronto como llegó, el mar desbordó.
077 011 Estaban allí, apretujados unos contra otros. 
077 012 Cuando todos los cerros ya estaban inundados, sólo la puntita misma del cerro de Huillcacoto no fue cubierta por el agua.
077 013 Entonces el agua mojó la cola del zorro
077 014 que se ennegreció.
077 015 Después de cinco días, las aguas empezaron a bajar de nuevo y a secarse.
079 016 Así el mar se retiró hacia abajo exterminando a todos los hombres.
079 017 Entonces, el hombre que se había salvado en Huillcacoto comenzó a multiplicarse de nuevo.
079 018 Por eso existen todavía los hombres.
079 019 Nosotros los cristianos consideramos que este relato se refiere al tiempo del diluvio.
079 020 Ellos atribuyen su salvación a Huillcacoto. 


081 001 Capítulo 4

081 001 Ahora vamos a contar una historia sobre la muerte del sol.
081 002 /Se dice que/ en los tiempos antiguos, murió el sol.
081 003 La obscuridad duró cinco días.
081 004 Entonces, las piedras se golpearon unas contra otras
081 005 y los morteros, así como los batanes, empezaron a comerse a la gente.
081 006 De igual manera, las llamas comenzaron a perseguir a los hombres.
081 007 Nosotros los cristianos consideramos que se trata de la obscuridad que acompañó la muerte de nuestro señor Jesucristo.
083 008 Estos dicen que lo creen también posible. 


085 001 Capítulo 5

085 001 Aquí empieza el relato del origen de Pariacaca.
085 002 Ya hemos hablado en los primeros capítulos de las tradiciones que se refieren a los tiempos antiguos.
085 003 Sin embargo, no sabemos cuál fue el origen de los hombres de aquella época ni de dónde provenían.
085 004 (Los hombres que vivían en aquellos tiempos no hacían otra cosa que guerrear y luchar entre sí,
085 005 y reconocían como sus curacas sólo a los valientes y a los ricos.
085 006 A estos llamamos los purum runa).
085 007 /Sabemos que/ en aquella época, Pariacaca nació de cinco huevos en el cerro de Condorcoto.
087 008 Un solo hombre, un pobre que se llamaba Huatiacuri, quien era también, según se dice, hijo de Pariacaca, fue el primero en ver y en saber de este nacimiento.
087 009 Vamos a hablar de cómo supo –del nacimiento de Pariacaca– y de los muchos misterios que realizó.
087 010 /Se dice que/ la gente de aquella época lo llamaba Huatiacuri porque, siendo muy pobre, se sustentaba sólo con papas huatiadas.
087 011 Había entonces un hombre llamado Tamtañamca, un muy poderoso y gran señor.
087 012 Su casa entera estaba cubierta de alas de pájaros de las especies llamadas casa y cancho.
087 013 Poseía llamas amarillas, rojas y azules, es decir, de todas las variedades imaginables.
089 014 Cuando se daba cuenta de la excelente vida de este hombre, la gente llegaba de todas las comunidades para honrarlo y venerarlo.
089 015 Y él, fingiendo ser un gran sabio, no obstante sus conocimientos limitados, vivía engañando a muchísima gente.
089 016 Entonces, este hombre, Tamtañamca, que se fingía adivino y dios, contrajo una enfermedad muy grave.
089 017 Muchos años pasaron y la gente se preguntaba cómo era posible que un sabio tan capaz, que animaba a la gente y a las cosas, estuviese enfermo.
089 018 Entonces, así como los huiracochas recurren a sus adivinos, a sus doctores, este hombre, que deseaba curarse, hizo llamar a todos los sabios.
089 019 Sin embargo, ninguno supo –la causa de– su enfermedad.
089 020 Huatyacuri, que en aquel tiempo estaba viniendo del mar, subió al cerro que bajamos cuando vamos a Cieneguilla. Allí se adormeció.
091 021 Este cerro lleva hoy el nombre de Latausaco.
091 022 Mientras dormía, un zorro que subía se encontró a mitad del camino con otro que bajaba. El primero preguntó al otro: "Hermano, ¿cómo está la situación en la huillca de arriba?".
091 023 "Lo que está bien está bien" le contestó el otro, "aunque un señor, un huillca de Anchicocha, que finge ser un gran sabio, un dios, se ha enfermado. Por esto, todos los adivinos hacen sortilegios para descubrir el origen de una enfermedad tan grave, pero nadie llega a saberlo. He aquí por qué se enfermó. Un grano de maíz de varios colores saltó del tiesto donde su mujer estaba tostando y tocó sus vergüenzas; después, ella lo recogió y se lo dio de comer a otro hombre. Este acto ha establecido una relación culpable entre ella y el hombre que comió el maíz. Por eso, ahora se la considera adúltera. Por esta culpa una serpiente vive encima de aquella casa tan hermosa y se los está comiendo. Hay también un sapo con dos cabezas que se encuentra debajo de su batán. Y nadie sospecha ahora que son éstos quienes se los están comiendo". Después de haber contado esto al zorro que venía de abajo,
093 024 el de arriba le preguntó sobre los hombres de la huillca de abajo.
093 025 Entonces, el otro a su vez le contestó: "Hay una mujer –la hija de ese gran señor– que, a causa de un pene, casi se muere".
093 026 (Este cuento, hasta el restablecimiento de la mujer, es muy largo. Lo transcribiremos después. Ahora vamos a volver al relato anterior).
093 027 Mientras conversaban, Huatiacuri escuchaba todo lo que estaban diciendo.
093 028 Este tan gran señor, que estaba enfermo por haber fingido ser dios, tenía dos hijas.
093 029 Había unido a la mayor con un hombre muy rico de su ayllu.
093 030 Entonces, Huatiacuri llegó al lugar donde se encontraba el señor enfermo.
093 031 Cuando estaba cerca de la casa de éste se puso a preguntarles a todos si no había alguien en aquella comunidad que estuviera enfermo.
095 032 La hija menor de –Tamtañamca– le respondió que era su padre el enfermo.
095 033 "Quédate conmigo", le dijo Huatiacuri. "Por ti, voy a sanar a tu padre".
095 034 (Comentario añadido al texto: No sabemos el nombre de esta mujer pero se dice que, más tarde, la llamaban Chaupiñamca).
095 035 La mujer no aceptó enseguida su propuesta.
095 036 Le contó a su padre que un pobre le había dicho que iba a sanarlo.
095 037 Los sabios, que estaban allí, cuando escucharon sus palabras, se echaron a reír y dijeron: "¿Estaríamos nosotros aquí curándolo, si un pobre como éste fuera capaz de hacerlo?"
095 038 El señor enfermo, sin embargo, deseaba ante todo librarse de su enfermedad e hizo llamar a Huatiacuri–. "¡Que venga cualquiera –que se diga capaz de curarme–!" les dijo.
095 039 Huatiacuri entró y dijo al enfermo: "Padre, si deseas, voy a curarte. Pero me tienes que dar a tu hija". El otro, muy contento, aceptó.
097 040 El marido de la hija mayor, al oír dicha propuesta, se puso furioso: "¿Cómo podría aceptar que la cuñada de un hombre tan poderoso como yo se una a semejante pobre?" dijo.
097 041 Vamos a contar más adelante la lucha entre este hombre y Huatiacuri.
097 042 Por ahora, vamos a volver al –relato de cómo Huatiacuri curó al enfermo–.
097 043 Huatiacuri empezó a curar a Tamañamca. "Padre", le dijo, "tu mujer es adúltera.
097 044 Su culpa te ha hecho enfermar. Encima de tu casa tan espléndida hay dos serpientes que te están comiendo. Y hay también un sapo de dos cabezas debajo de tu batán. Tenemos que matarlos a todos para que te cures. Cuando ya te hayas curado, tendrás que adorar a mi padre por encima de todo. Sólo pasado mañana nacerá. En cuanto a ti, tú no eres un auténtico animador de hombres. Si lo fueras, no te habrías enfermado de esta manera". Al oír sus palabras, –Tamtañamca– se espantó.
099 045 Le dio mucha pena que –Huatiacuri– fuera a destruir su casa tan hermosa.
099 046 A su vez, la mujer gritó: "Este miserable me insultó sin motivo. No soy adúltera".
099 047 Pero como el enfermo tenía muchas ganas de curarse, mandó destruir su casa.
099 048 Entonces, sacaron a las dos serpientes
099 049 y, enseguida, las mataron.
099 050 Pues era verdad lo que Huatiacuri había contado sobre la mujer de Tamtañamca, a saber que, cuando el grano de maíz de varios colores saltó del tiesto y tocó sus vergüenzas, lo recogió y se lo dio de comer a otro hombre.
099 051 Y entonces la mujer también reconoció que era culpable. "–Todo lo que ha contado– es la pura verdad" confesó.
099 052 Enseguida –¿Huatiacuri?– mandó levantar el batán.
099 053 Un sapo con dos cabezas salió y echó a volar hacia la quebrada de Anchicocha.
101 054 /Se dice que/ aún se encuentra allí en un manantial.
101 055 Cuando los hombres llegan a este lugar, a veces los hace desaparecer, a veces los enloquece.
101 056 Después que Huatiacuri hubo cumplido todo esto, el enfermo sanó.
101 057 Entonces, {una vez}, el día señalado, Huatiacuri fue a Condorcoto.
101 058 Allí estaba Pariacaca en forma de cinco huevos.
101 059 Cerca de él, el viento empezó a soplar.
101 060 En los tiempos antiguos, el viento no había aparecido.
101 061 El día que Huatiacuri iba a salir a Condorcoto, el hombre ya sano le dio a su hija.
101 062 Mientras los dos caminaban solos por el paraje donde se encuentra este cerro, pecaron.
101 063 Cuando el primer cuñado se enteró de este hecho empezó a desafiar a
Huatiacuri con el propósito de cubrirlo de vergüenza.
103 064 Así, un día, ese hombre le dijo a Huatiacuri–: "Hermano, vamos a competir en distintas pruebas. ¿Cómo te atreviste tú, un miserable, a casarte con la cuñada de un hombre tan poderoso como yo?"
103 065 El pobre aceptó el desafío y fue a contarle a su padre lo que el otro le había dicho.
103 066 "Muy bien" le dijo su padre, "cualquier cosa que te proponga, ven enseguida a verme".
103 067 He aquí la –primera– prueba.
 103 068 Un día –su cuñado– le dijo: "Vamos a medir nuestras fuerzas bebiendo y bailando".
103 069 Huatiacuri, el pobre, fue a contárselo a su padre.
105 070 Este le dijo: "Vete a la otra montaña donde, convirtiéndose en huanaco, te echarás –como si estuvieras– muerto; entonces, por la mañana temprano, un zorro y su mujer, una zorrina, vendrán a verme; –la zorrina– traerá chicha en un poronguito y traerá también su tambor; al verte, creyendo que eres un huanaco muerto, pondrá estas cosas en el suelo, el zorro hará lo mismo con su antara, y empezarán a comerte; allí, te convertirás –de nuevo en hombre y, gritando con todas tus fuerzas, te echarás a volar; ellos huirán, olvidándose de sus cosas y así iras a la prueba". Estas fueron las palabras de su padre, Pariacaca.
105 071 Entonces, el hombre pobre hizo todo conforme a sus instrucciones.
105 072 Al empezar la competición, el hombre rico fue el primero en bailar.
105 073 Aproximadamente doscientas mujeres bailaron para él; cuando acabó,
Huatiacuri, el pobre, entró solo con su mujer, los dos solitos.
105 074 Cruzaron el umbral y bailaron acompañados por el tambor de la zorrina; entonces, en toda la región, la tierra tembló.
107 075 De esta manera, –Huatiacuri– venció en todo.
107 076 Después, empezaron a beber.
107 077 Como suelen hacer aún los huéspedes, que en las asambleas se sientan en el sitio más alto, también Huatiacuri y su mujer fueron a sentarse solos en el puesto de honor.
107 078 Entonces, todos los hombres, que estaban sentados allí, vinieron a servirle chicha sin dejarle respirar.
107 079 Huatiacuri bebió tranquilamente todo lo que sirvieron.
107 080 Enseguida le tocó a él; empezó a servirles la chicha que había traído en su
poronguito. Los demás, cuando vieron lo pequeño que era el porongo para saciar a tanta gente, se rieron a carcajadas.
107 081 Pero apenas se puso a servirles, yendo de un extremo al otro de la asamblea, cayeron todos sin sentido.
107 082 Como –Huatiacuri– había vencido en esta prueba–, al día siguiente, el otro quiso desafiarlo de nuevo.
107 083 Esta vez, la competición consistía en ataviarse con las más finas –plumas de–casa y cancho.
109 084 Nuevamente, Huatiacuri fue a consultar a su padre.
109 085 Este le dio un traje de nieve.
109 086 Así venció á su rival, deslumbrándolos a todos.
109 087 El otro le desafió a traer pumas.
109 088 Quiso vencer trayendo los que poseía.
109 089 Según las instrucciones de su padre, el hombre pobre fue muy temprano a un manantial de donde trajo un puma rojo.
109 090 ((Cuando se puso a bailar con el puma rojo, apareció en el cielo un arco iris semejante a los que vemos de nuestros días)).
109 091 Entonces, –su rival– quiso competir con él en la construcción de una casa.
109 092 Como ese hombre tenía mucha gente a su servicio, casi acabó en un solo día la construcción de una casa grande.
111 093 El pobre no colocó más que los cimientos y pasó todo el día paseando solo con su mujer.
111 094 Pero, por la noche, todos los pájaros así como las serpientes, todas las que había en el mundo, construyeron su casa.
111 095 Entonces, cuando al día siguiente, –su rival– la vio ya acabada, se asustó mucho.
111 096 Desafió a Huatiacuri a una nueva competición: esta vez debían techar las casas.
111 097 Todos los huanacos, todas las vicuñas traían la paja –para el techo del hombre rico–.
111 098 Huatiacuri esperó encima de una peña el paso de las llamas que llegaban cargadas –con la paja–. Contrató la ayuda de un gato montés y, asustándolas, destruyó e hizo caer todo.
111 099 Así también venció en esta prueba.
111 100 Después de haberle ganado en todo, el pobre, siguiendo el consejo de su padre, dijo á su rival–: "Hermano, tantas veces ya he aceptado tus desafíos; ahora te toca a ti aceptar el desafío que voy a hacerte yo". El hombre rico– aceptó.
111 101 Entonces, Huatiacuri le dijo: "Ahora vamos a bailar vestidos con una cusma azul y huara de algodón blanco". El otro aceptó.
113 102 El hombre rico– bailó primero como siempre solía hacer.
113 103 Mientras bailaba, Huatiacuri entró corriendo y gritando. El hombre –rico– se asustó, se convirtió en venado y huyó.
113 104 Entonces, su mujer se fue tras él. "Voy a morir al lado de mi marido" dijo.
113 105 El hombre pobre se enojó mucho. "Vete, imbécil; vosotros me perseguisteis tanto que también a ti te voy a matar" le dijo y, a su vez, se fue tras ella.
113 106 La alcanzó en el camino de Anchicocha. "Todos los que bajan o suben por este camino verán tus vergüenzas" le dijo y la colocó boca abajo en el suelo.
113 107 Enseguida se convirtió en piedra.
115 108 Esta piedra, parecida a una pierna humana completa con muslo y vagina, aún existe.
115 109 Hasta hoy, por cualquier motivo, la gente pone coca encima de ella.
115 110 Entonces el hombre que se había convertido en venado, subió al cerro y desapareció.
115 111 Antiguamente el venado comía carne humana.
115 112 Después, cuando los venados ya eran muchos, un día –mientras bailaban una cachua diciendo: "¿Cómo haremos para comer hombres?",
115 113 una criatura se equivocó y dijo: "¿Cómo van a hacer los hombres para comernos?".
115 114 Al oír estas palabras, los venados se dispersaron.
115 115 A partir de entonces, los venados habían de ser comida para los hombres.
115 116 Cuando Huatiacuri hubo terminado todas estas hazañas, Pariacaca –y sus hermanos– salieron de los cinco huevos en forma de cinco halcones.
117 117 Estos se convirtieron en hombres y se pusieron a pasear.
117 118 Entonces, cuando se enteraron de cómo se había comportado la gente de aquella época y de cómo ese hombre llamado (Tamtañamca) fingiendo ser dios, se había hecho adorar, se enojaron mucho a causa de esos pecados y, convirtiéndose en lluvia, los arrastraron con todas sus casas y sus llamas hasta el mar sin dejar que uno solo se salvase.
117 119 Había también en aquella época un pullao que crecía en el cerro Llantapa y llegaba hasta el cerro de Huichoca formando un arco.
117 120 Este pullao era un árbol muy grande.
117 121 Encima se encontraban monos, caquis y todas las variedades de pájaros.
117 122 También todos estos fueron arrastrados hasta el mar.
119 123 Al cumplir –su castigo–, Pariacaca subió al cerro –que llamamos hoy– Pariacaca.
119 124 De esto hablaremos en el capítulo siguiente. 



121 001 Capítulo 6

121 001 /Se dice que/ Pariacaca, convertido en hombre, ya grande, se puso a buscar a su enemigo.
121 002 El nombre de éste era Huallallo Carhuincho.
121 003 Solía comerse a los hombres y beberse –¿su sangre?–.
121 004 Vamos a hablar de estos hechos más adelante cuando narremos la lucha que
hubo entre los dos–.
121 005 Ya hemos hablado en el primer capítulo de las tradiciones acerca de Huallallo
Carhuincho, de cómo se comía a la gente y de todo lo que hacía.
121 006 Ahora vamos a hablar de lo que –Pariacaca– hizo en Huarochirí y en sus alrededores.
121 007 He aquí este relato.
121 008 Cuando ya era un hombre grande, se encaminó hacia Pariacaca de Arriba donde se situaba la morada de Huallallo Carhuincho.
121 009 En la quebrada más abajo de Huarochirí había una comunidad de yuncas llamada Huayquihusa.
123 010 En esa época, los miembros de esa comunidad celebraban una fiesta importante con una gran borrachera.
123 011 Mientras bebían, llegó Pariacaca.
123 012 Se sentó a un lado como suelen hacer los pobres.
123 013 Ninguno de los huayquihusa le sirvió de beber.
123 014 Pasó el día entero así. Finalmente una mujer, que era también miembro de esa comunidad, exclamó: "¡Añañi! ¿cómo es posible que no le hayan convidado a nada a este pobrecito?" y llevándole un gran poto blanco de chicha se lo ofreció.
123 015 Entonces, él le dijo: "Hermana, te alegrarás de haberme brindado esta chicha; dentro de cinco días, verás que algo –muy grave– le sucederá a esta comunidad; por eso, no debes estar aquí en ese día; tendrás que irte lejos de aquí; si no, podría equivocarme y matarte también a ti y a tus hijos. Mucho me ha enojado esta gente".
123 016 Y, enseguida, añadió: "No hagas saber ni una palabra de lo que te he dicho a esta gente sino te voy a matar a ti también".
125 017 Entonces, cinco días más tarde, la mujer, sus hijos y sus hermanos, se retiraron de aquel lugar.
125 018 Los –demás– miembros de la comunidad seguían bebiendo tranquilamente.
125 019 Pariacaca subió al cerro que está arriba de Huarochirí.
125 020 Este cerro se llama hoy día Mataocoto.
125 021 Más abajo hay otro cerro llamado Puypuhuana, por donde bajamos cuando vamos a Huarochirí. Así se llaman –los dos cerros–. En ese cerro –¿de Mataocoto?–, Pariacaca –se transformó en– tempestad de lluvia
125 022 y –bajo la forma de– granizo amarillo y rojo, arrastró a toda aquella gente hasta el mar sin perdonar a nadie.
125 023 Entonces, esta gran cantidad de agua, hecha torrentes, cavó las quebradas de las alturas de Huarochirí.
125 024 Ya acabado –su castigo–, Pariacaca atravesó el río y se fue hacia las chacras de los cupara sin visitar a las otras comunidades yuncas ni hablar con sus habitantes, los cuales, aunque habían visto lo que pasó, no lo comprendieron ni supieron –su causa–.
127 025 Los miembros de la comunidad de los cupara sufrían mucho por la falta de agua, que hacían llegar a sus chacras a partir de un solo manantial.
127 026 /Sabemos que/ dicho manantial brotaba en un cerro grande que domina el pueblo actual de San Lorenzo.
127 027 Este cerro se llama hoy Sunacaca.
127 028 /Se dice que/ allí no había más que una laguna grande.
127 029 Conducían el agua de esta laguna para que llenase una serie de estanques más abajo que les servían para regar las chacras.
127 030 Había entonces en esta comunidad una mujer muy hermosa de nombre Chuquisuso.
127 031 Como el agua era muy poca y su maíz se estaba secando, esta mujer regaba su chacra llorando.
127 032 Cuando Pariacaca vio esto, cubrió la bocatoma de la pequeña laguna con su manta.
129 033 Al darse cuenta –de que el agua seguía disminuyendo–, la mujer lloraba todavía más fuerte.
129 034 "Hermana, ¿por qué lloras tanto?" le preguntó Pariacaca.
129 035 "Mi maicito se está secando por falta de agua" le contestó.
129 036 "No te aflijas" le dijo Pariacaca. "Voy a hacer salir una gran cantidad de agua de tu laguna; pero antes, vamos a acostarnos juntos".
129 037 "Primero tienes que hacer salir el agua y cuando mi chacra ya esté regada, aceptaré acostarme contigo".
129 038 Pariacaca aceptó e hizo salir una cantidad enorme de agua.
129 039 Muy feliz la mujer regó todas sus chacras.
129 040 Cuando acabó, –Pariacaca– de nuevo insistió en acostarse con ella
131 041 pero ella aún se negaba: "Ahora no. Uno de estos días". Pariacaca deseaba mucho a esa mujer y, para que se entregase a él, le prometió todo lo que deseara. "Voy a hacer llegar el agua del río a tu chacra" le dijo.
131 042 "Hazlo primero" le contestó, "y sólo entonces dormiremos juntos".
131 043 Pariacaca aceptó y agrandó la acequia de los yuncas ––que antes había sido sólo una acequia muy pequeña que procedía de la quebrada de Cocochalla y llegaba hasta un cerrito más arriba de San Lorenzo– y la hizo llegar hasta las chacras de los cupara de abajo.
131 044 Pumas, zorros, serpientes y todas las variedades de pájaros limpiaron y arreglaron la acequia.
131 045 /Sabemos que/ para realizar esto, los pumas, los otorongos y los demás discutieron entre ellos quién iba a ser el primero en trazar el curso de la acequia.
131 046 /Se dice que/ todos querían asumir esta carga.
133 047 Venció el zorro: "Soy yo el jefe; yo voy a ir adelante".
133 048 Así se adelantó el zorro.
133 049 Había llegado a medio camino cuando, allí en el cerro arriba de San Lorenzo, inesperadamente, alzó el vuelo una perdiz cuchichiando.
133 050 El zorro se asustó y, dando un ladrido, cayó cerro abajo.
133 051 Entonces, los otros ánimales, muy encolerizados, escogieron a la serpiente para seguir trazando la acequia.
133 052 Si no hubiera caído el zorro, la acequia pasaría por más arriba.
133 053 Ahora va un poco más abajo.
133 054 En efecto, las huellas de la caída del zorro se pueden ver aún hoy
133 055 y el agua baja por el camino abierto por su caída.
135 056 Cuando acabó todo eso, Pariacaca pidió de nuevo a Chuquisuso –que se acostara con él.
135 057 Ella le contestó: "Vamos a la peña allí arriba; allí estaremos juntos".
135 058 Esta peña se llama hoy Yanacaca.
135 059 /Se dice/ que allí se unieron.
135 060 "Vayamos los dos a algún lado" dijo la mujer. Y Pariacaca: "¡Vamos!" y se la llevó a la bocatoma de la acequia de Cocochalla.
135 061 Cuando llegaron, la mujer llamada Chuquisuso le dijo: "Aquí en mi acequia me voy a quedar" y se transformó en piedra.
135 062 Pariacaca la dejó allí y siguió subiendo.
135 063 Vamos a hablar de eso más adelante.
135 064 La mujer llamada Chuquisuso aún se encuentra, petrificada, en la bocatoma de esta acequia de Cocochalla.
137 065 Cuniraya también se había convertido en piedra y se encuentra más arriba en otra acequia, de nombre Huincompa.
137 066 Fue allí donde Cuniraya acabó;
137 067 hemos de contar todo lo que hizo en los capítulos que siguen. 



Actualizando hasta llegar al capítulo 50...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

bonita síntesis =)

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